Mayo 2015...
Cuando te conocí aquella noche, ni siquiera me pasó por la mente que te fueras a convertir en alguien importante en mi vida. Cuando te vi debo confesar que ni siquiera te preste atención, en esos momentos mi vida estaba en otra sintonía me encontraba disfrutando de mi libertad en todos los aspectos por primera vez en 10 años de mi vida!! Así que cuando una de mis mejores amigas me presento contigo, por mi mente no pasaba nada más que disfrutar la noche en aquel bar en el que nunca había estado y el cual se veía muy prometedor.
Conforme la noche fue avanzando te fui prestando atención (si he de confesar) más por cortesía que por otra cosa, sin embargo, me percaté que teníamos algunas cosas en común, pero estas no fueron suficientes para atraer mi atención hacia ti por completo. Se termino la noche y así nuestro "encuentro", por mi cabeza solo pasaba lo agradable que había estado la noche.
Al día siguiente pasó algo que no pasaba en mucho tiempo, mi mejor amiga preguntándome que si estaba de acuerdo en que te dieran mi teléfono, dije que sí porque pensé que no tenía nada que perder y quizás podía ganar un amigo más. A los pocos minutos de esta acción, recibí un mensaje tuyo, debo confesar que me tomó por sorpresa que fuera tan rápido, pero una vez más por mi mente no pasaba nada más que: "es la persona que conocí el fin de semana".
Conforme pasaron los días recibía mensajes tuyos ocasionales, preguntándome que si como estaba, que si que tal iba mi día, pero nada relevante. Fue un mes después de conocernos que me invitaste a comer a un restaurante Colombiano, debido al antecedente de nuestro gusto por este país, esta invitación se aplazó un mes más debido a mis vacaciones ya programadas.
Cuando llego la fecha de nuestra "cita" sinceramente no esperaba nada, iba sin ninguna expectativa, aunque cuando faltaban tan solo unos minutos para el encuentro, los nervios hicieron su aparición. Los planes cambiaron debido a que el restaurante colombiano había cerrado sus puertas, motivo por el cual terminamos comiendo en una plaza de comidas, me sorprendió el hecho de que pagaras la comida y fueras un atento caballero en toda la extensión de la palabra. La platica comenzó a fluir poco a poco, el tiempo a pasar casi sin darme cuenta, de repente nos vimos inmersos en una platica que comenzó a abarcar de todos los temas, la platica fluyo y fluyo hasta llevarnos afuera de mi casa, donde las horas pasaron sin siquiera darnos cuenta, de repente, 9 horas a tu lado se volvieron las mejores horas de mi vida, así sin esperarlo, ni buscarlo.
No se si fue la magia que tienen los primeros encuentros, pero puedo recordar aquel nuestro primer beso, con tanta precisión con tan solo cerrar los ojos, más que recordar lo único y maravilloso que fue, recuerdo los momentos previos a ese primer beso, por ahí leí en alguna ocasión que la parte más maravillosa del beso son los momentos que conducen a el.
Fue así como ese día comenzaría nuestra historia, una de las cosas que más llamaron mi atención de ti, (además de tus gustos musicales, tan parecidos a los míos) fue tu amor a Dios, ese amor y esa fe que le profesabas hizo que algo en mi se encendiera y se preguntara: ¿Esto es en verdad cierto? y casi al unisono me contestaba: es demasiado bueno para ser verdad.
Nuestra historia fue avanzando, poco a poco fui dándome cuenta de lo mucho que me gustaba estar contigo, de lo maravilloso que se sentía hablar, mensajear e incluso pensar en ti. De lo bien que se sentía que alguien pensara en ti, que expresara el gusto y que fuera en verdad reciproco.
Me di cuenta que para mi fue muy fácil quererte, así tan rápido, tan pronto y con tanta ilusión. Mi corazón estaba listo para recibirte, por eso llegaste arrasando con todo a su paso y derrumbando cada uno de los muros. Sin embargo, una parte de mi siempre se cuestionaba lo mismo: "Ten cuidado, es demasiado bueno para ser verdad" pero estar contigo me hacía sentir tan bien, que esta advertencia me entró por un oído y salió por el otro.
Un buen día, después de los días más mágicos pasados a tu lado, las situaciones de "pareja" comenzaron a hacerse presente, de repente nos dimos cuenta que había cosas que (y como es normal) no nos gustaban uno del otro, cosas que no podíamos pasar por alto y continuar... Y así de repente, así como llegaste, así como comenzó nuestra historia, termino...
Debo confesar que esto me rompió el corazón en mil pedazos, así como no esperaba tu llegada, tampoco estaba lista para tu "partida" ¿Cómo era posible, que después de tantas cosas bonitas, de repente todo llegara a su fin? y sobre todo ¿Cómo era posible, que en tan poco tiempo, hubieras hecho sentir a mi corazón lo que hacía años no sentía? Pero te deje ir y me solté de tu mano, porque no estaba dispuesta a enfrentarme a las cosas que no podía cambiar, no tenía la sabiduría ni la fuerza para hacerlo. Me aleje de ti con el corazón roto y con el alma apagada.
He intentando escribir esta historia, nuestra historia en incontables ocasiones y no fue hasta hoy que pude terminarla casi dos años después de que termino, no cabe duda que uno no elije a las personas que entraran en tu vida y tampoco como estas cambiaran el rumbo de tu vida, pero si se puede elegir, las decisiones que te lleven a permanecer o a terminar con una persona, es difícil entender el ¿Para qué? sin embargo, toda experiencia deja una enseñanza...La mía fue que: puedo no saber lo que quiero, pero estoy bastante segura de lo que no quiero... Que El que es anda por ahí, caminando a pasos agigantados para llegar a mi lado, y que sin duda alguna esta experiencia de vida me ha ido preparando cada día un poco más...
Hasta pronto ♥
Cuando te conocí aquella noche, ni siquiera me pasó por la mente que te fueras a convertir en alguien importante en mi vida. Cuando te vi debo confesar que ni siquiera te preste atención, en esos momentos mi vida estaba en otra sintonía me encontraba disfrutando de mi libertad en todos los aspectos por primera vez en 10 años de mi vida!! Así que cuando una de mis mejores amigas me presento contigo, por mi mente no pasaba nada más que disfrutar la noche en aquel bar en el que nunca había estado y el cual se veía muy prometedor.
Conforme la noche fue avanzando te fui prestando atención (si he de confesar) más por cortesía que por otra cosa, sin embargo, me percaté que teníamos algunas cosas en común, pero estas no fueron suficientes para atraer mi atención hacia ti por completo. Se termino la noche y así nuestro "encuentro", por mi cabeza solo pasaba lo agradable que había estado la noche.
Al día siguiente pasó algo que no pasaba en mucho tiempo, mi mejor amiga preguntándome que si estaba de acuerdo en que te dieran mi teléfono, dije que sí porque pensé que no tenía nada que perder y quizás podía ganar un amigo más. A los pocos minutos de esta acción, recibí un mensaje tuyo, debo confesar que me tomó por sorpresa que fuera tan rápido, pero una vez más por mi mente no pasaba nada más que: "es la persona que conocí el fin de semana".
Conforme pasaron los días recibía mensajes tuyos ocasionales, preguntándome que si como estaba, que si que tal iba mi día, pero nada relevante. Fue un mes después de conocernos que me invitaste a comer a un restaurante Colombiano, debido al antecedente de nuestro gusto por este país, esta invitación se aplazó un mes más debido a mis vacaciones ya programadas.
Cuando llego la fecha de nuestra "cita" sinceramente no esperaba nada, iba sin ninguna expectativa, aunque cuando faltaban tan solo unos minutos para el encuentro, los nervios hicieron su aparición. Los planes cambiaron debido a que el restaurante colombiano había cerrado sus puertas, motivo por el cual terminamos comiendo en una plaza de comidas, me sorprendió el hecho de que pagaras la comida y fueras un atento caballero en toda la extensión de la palabra. La platica comenzó a fluir poco a poco, el tiempo a pasar casi sin darme cuenta, de repente nos vimos inmersos en una platica que comenzó a abarcar de todos los temas, la platica fluyo y fluyo hasta llevarnos afuera de mi casa, donde las horas pasaron sin siquiera darnos cuenta, de repente, 9 horas a tu lado se volvieron las mejores horas de mi vida, así sin esperarlo, ni buscarlo.
No se si fue la magia que tienen los primeros encuentros, pero puedo recordar aquel nuestro primer beso, con tanta precisión con tan solo cerrar los ojos, más que recordar lo único y maravilloso que fue, recuerdo los momentos previos a ese primer beso, por ahí leí en alguna ocasión que la parte más maravillosa del beso son los momentos que conducen a el.
Fue así como ese día comenzaría nuestra historia, una de las cosas que más llamaron mi atención de ti, (además de tus gustos musicales, tan parecidos a los míos) fue tu amor a Dios, ese amor y esa fe que le profesabas hizo que algo en mi se encendiera y se preguntara: ¿Esto es en verdad cierto? y casi al unisono me contestaba: es demasiado bueno para ser verdad.
Nuestra historia fue avanzando, poco a poco fui dándome cuenta de lo mucho que me gustaba estar contigo, de lo maravilloso que se sentía hablar, mensajear e incluso pensar en ti. De lo bien que se sentía que alguien pensara en ti, que expresara el gusto y que fuera en verdad reciproco.
Me di cuenta que para mi fue muy fácil quererte, así tan rápido, tan pronto y con tanta ilusión. Mi corazón estaba listo para recibirte, por eso llegaste arrasando con todo a su paso y derrumbando cada uno de los muros. Sin embargo, una parte de mi siempre se cuestionaba lo mismo: "Ten cuidado, es demasiado bueno para ser verdad" pero estar contigo me hacía sentir tan bien, que esta advertencia me entró por un oído y salió por el otro.
Un buen día, después de los días más mágicos pasados a tu lado, las situaciones de "pareja" comenzaron a hacerse presente, de repente nos dimos cuenta que había cosas que (y como es normal) no nos gustaban uno del otro, cosas que no podíamos pasar por alto y continuar... Y así de repente, así como llegaste, así como comenzó nuestra historia, termino...
Debo confesar que esto me rompió el corazón en mil pedazos, así como no esperaba tu llegada, tampoco estaba lista para tu "partida" ¿Cómo era posible, que después de tantas cosas bonitas, de repente todo llegara a su fin? y sobre todo ¿Cómo era posible, que en tan poco tiempo, hubieras hecho sentir a mi corazón lo que hacía años no sentía? Pero te deje ir y me solté de tu mano, porque no estaba dispuesta a enfrentarme a las cosas que no podía cambiar, no tenía la sabiduría ni la fuerza para hacerlo. Me aleje de ti con el corazón roto y con el alma apagada.
He intentando escribir esta historia, nuestra historia en incontables ocasiones y no fue hasta hoy que pude terminarla casi dos años después de que termino, no cabe duda que uno no elije a las personas que entraran en tu vida y tampoco como estas cambiaran el rumbo de tu vida, pero si se puede elegir, las decisiones que te lleven a permanecer o a terminar con una persona, es difícil entender el ¿Para qué? sin embargo, toda experiencia deja una enseñanza...La mía fue que: puedo no saber lo que quiero, pero estoy bastante segura de lo que no quiero... Que El que es anda por ahí, caminando a pasos agigantados para llegar a mi lado, y que sin duda alguna esta experiencia de vida me ha ido preparando cada día un poco más...
Hasta pronto ♥
Comentarios