¡Hola!
Para los que no saben, el otoño es mi temporada favorita del año, podría enlistar las razones por las cuales me encanta y me hace muy feliz, pero ese no es el tema de esta entrada, sin embargo, si va relacionado, ya que así como en otoño, las hojas de los árboles cambian de color y caen para prepararse para lo que dará fruto el próximo año, todos en mayor o menor medida debemos de estar preparados para soltar, para dejar ir todo aquello que ya no nos hace bien o que simplemente no encaja en nuestra vida, por eso hoy quiero compartirles una lección de desapego que tuve:
Pero antes de pasar a la historia en si, quiero compartirles que hace un par de años, me generaba un conflicto enorme pensar siquiera en "perder" o dejar ir las cosas ya sea materiales, emocionales o incluso dejar personas que sabía que no eran buenas para mi. Podía hacer berrinches, aferrarme a ellas como si se me fuese la vida en ello, preguntarme constantemente porque tenía que ser así, hasta vivir frustrada porque las cosas no eran como yo deseaba. Fue gracias a una relación sentimental que tuve, en la que esa persona (a la cual le agradeceré infinitamente) me enseñó que todo en esta vida es impermanente, si bien ya lo sabía, nunca antes lo había puesto en práctica ni mucho menos permitirme entender que si, que la vida y todo lo que esta conlleva, es un ratito nada más, que lo único que tenemos es el presente, entender esto me hizo a partir de ahí disfrutar mucho más, evitar complicaciones innecesarias, dramas y peleas, aceptar lo que llegaba y lo que se iba y sobre todo, entender que cada cosa que pasa sin importar si es "buena o mala", me deja una lección, Pero también comprender que lo verdaderamente importante siempre permanece (ese tema lo escribiré después).
En fin, ese es el preámbulo para contarles que el día de hoy de manera un poco tonta (lo digo porque según yo, estaba segura de que no sucedería de esa manera) se me borraron todas las conversaciones, fotos, audios, etc. de mi WhatsApp, probablemente en este punto estén pensando: ¡Ah era eso! y nos cuenta una historia solo por eso, la idea de contarles todo esto, es para denotar un punto importante, como les contaba previamente, hace un par de años, hubiera llorado de la frustración, del coraje y la tristeza, hubiera hasta buscado a quien echarle la culpa y estar todo el día lamentándome por lo que pasó, esta vez fue diferente, sucedió y fue como: Ah, ya pasó, no pasa nada, todo se resuelve, es por eso que mientras pasaba fui pensando y me dije: Tengo que escribirlo, tengo que poder contar lo importante que es el desapego, lo bien que nos hace sentir cuando lo ponemos en práctica y porque no hasta darnos cuenta que la vida ya tiene sus propias complicaciones para nosotros hacerla aún más por cosas pequeñitas. Me di cuenta que ni los mensajes, audios o fotos que me enviaron y envíe y que ya no están por decirlo de alguna manera a mi vista, hace que desaparezcan las emociones que me hicieron sentir ni tampoco me quitan lo verdaderamente importante que es a las personas que están detrás de esos mensajes enviados y recibidos, porque esas personas siguen en mi vida, eso me permite entender que puede que los mensajes se borren, pero como les decía lo verdaderamente importante va a permanecer.
Entonces me di cuenta que soltar puede verse como una bendición, porque no estoy atada a unos mensajes escritos o hablados, pero si estoy feliz de recordar lo que esos mensajes me hicieron sentir en su momento y suelto, suelto porque algo como eso, tampoco me define, incluso hasta me hace entender que si no tuviera ese medio de comunicación, que haría para poder tenerla con las personas que son importantes para mi.
Esa fue mi lección del día recordar que desapegarse de las cosas, nos hace bien, nos prepara para recibir otras y nos hace reflexionar sobre lo que somos, lo que tenemos, así como apreciar a cada segundo el momento presente.
Que bonito que estas lecciones me lleguen en otoño, porque me recuerdan (aunque sea una red social) que cuando sueltas, estas permitiendo recibir cosas que no esperabas, pero que traen consigo una importante lección.
Que esta temporada sea para todos, lo mejor, no solo por el delicioso clima fresco, ni el pan de muerto ni las lunas preciosas de octubre, sino porque así como los árboles se desprenden, ojalá nosotros aprendamos a soltar todas aquellas amarras que nos impiden ser lo mejor que podamos ser.
Hasta pronto.
Angie ♥
Comentarios